diumenge, 8 de març del 2015

La diáspora republicana. El exilio de 1939 más allá de Francia


[Conferència pronunciada a Argelers, el 21 de febrer de 2015]

En primer lugar quiero llamar la tención sobre el hecho que esta conferencia sea pronunciada en castellano. Aunque la mayoría de ustedes comprenderían mejor el francés, mi nivel deja mucho que desear para tener la osadía de leer un parlamento en este idioma. Soy hijo del sistema educativo español que pasó del francés al inglés en los años setenta.

También tengo la obligación de advertirles de que, aunque hayamos optado por el castellano como lengua común de esta conferencia, mi lengua propia –hoy que, precisamente, es el Día Mundial de la Lengua Materna, según la UNESCO– es el catalán, de modo que el acento de mi castellano así como la contaminación léxica muy probablemente provengan de él.
Dicho esto, quiero agradecer la invitación que me hizo FFREEE (Fils et Filles de Républicains Espagnols et Enfants de l’Exode) para hablar hoy en Argelers como parte de los actos del programa Chemins de la Retirada 2015. Agradecer también la asistencia del público hoy aquí presente. Estoy contento de estar hoy aquí con vosotros.
Se me ha invitado a ofrecer una panorámica del exilio de 1939, el de mayores proporciones en la historia de Catalunya y de España, hoy que este fenómeno, tras el fracaso de las primaveras árabes y el renacimiento del integrismo, se ha hecho tan presente en nuestras vidas a través de los medios de comunicación, pero que los europeos ya lo vivimos de cerca durante la última guerra de los Balcanes y los que estamos aquí presentes lo podemos relacionar con el exilio republicano de 1939, es decir, con la Retirada. Se trataría, en definitiva, de hacer posible que desde el conocimiento de nuestro propio pasado podamos proyectar una mirada informada hacia el presente.

Sin embargo, se me ha encargado expresamente de hablar del exilio no desde la óptica francesa, que ya conocéis bien, sino desde el punto de vista de la diáspora, es decir, el exilio más allá del primer período de concentración y más allá de Francia.
En este sentido, quisiera comenzar con una frase de Josep Vicente, ex alcalde socialista de un municipio de la Costa Brava, escritor e intelectual. Reflexionando sobre el exilio, definió la diáspora como "una ola única, un golpe de mar, que se va y en parte retorna y en parte se queda en las tierras de acogida"[1].

Esta oleada, sin embargo, no se puede entender si no es por la existencia de una fuerza que la mueve. Lo que en 1939 generó la ola del exilio republicano, primero hacia Francia y luego a otros países, fue el miedo a la represión franquista –el exilio es la otra cara de este régimen, existe a causa de él, uno y otro son cara y cruz de la misma moneda.

Proclamación de la Segunda República
A su vez, la represión tampoco se puede entender si antes no comprendemos que el franquismo se construyó en base a tres años de Guerra Civil –la emigración, de hecho, es el resultado de la derrota en ese conflicto. Una guerra que nació del enfrentamiento entre militares golpistas, apoyados por una parte de la sociedad, contra el gobierno democrático de la Segunda República española, instaurada en 1931 –los exiliados eran los que habían levantado aquel régimen democrático y esperanzador.

Siguiendo con la imagen, esa ola, aquel golpe de mar, empezó después de la batalla del Ebro, que, en diciembre de 1938, perdió la República. Esto desencadenó la derrota final, la retirada y el exilio. Significó el retroceso del ejército republicano por territorio catalán. Los meses de enero y febrero, los nacionales fueron empujando los republicanos hacia la frontera con Francia. Junto al ejército republicano se retiraba una gran cantidad de población civil diversa, así como la gran mayoría de cuadros políticos republicanos, intelectuales, profesionales y el tesoro dinerario y artístico. El escenario de aquella gran retirada fue el Pirineo de Girona.
La frontera francesa se fue abriendo progresivamente, entre el 27 y el 10 de febrero, para absorber aquel gran éxodo, cuantificado en 464.000 personas. Andorra, en cambio, había cerrado la suya.

El día 9 había entrado en vigor la Ley de Responsabilidades Políticas, que señalaba como culpables los republicanos, factor sin el cual no se puede entender que buena parte de los exiliados no volvieran a entrar en España hasta muchos años después.

Por lo que hoy sabemos, el perfil político y social de los exiliados –quizá más en el caso catalán– se inclinaba ligeramente hacia el sexo masculino –un 60% de la emigración–, con una media de edad de unos treinta años, empleado en los sectores industrial y agrícola –a pesar de que los intelectuales también estaban presentes– y cercano a las opciones políticas libertarias, aunque también había, lógicamente, republicanos, comunistas y socialistas. Por lo tanto, se trataba de personas que se habían distinguido por su participación en la Segunda República o por su colaboración en la revolución[2].

EL EXILIO EN TIERRAS DE FRANCIA Y LA PRIMERA DIÁSPORA (FEBRERO - SEPTIEMBRE DE 1939)

A partir de aquí, el exilio es un fenómeno que transcurre sobre todo en tierras de Francia, aunque algunas minorías pudieron viajar a otros países ya durante la Guerra Civil española –los niños refugiados en México o en la URSS, por ejemplo. Precisamente los niños protagonizan hoy el relato del exilio. Se impone una perspectiva generacional, sobre todo porque se trata de los testigos que actualmente todavía están vivos. Esto nos ofrece un punto de vista menos politizado, más social y, a la vez, artificialmente alejado del sufrimiento –que siempre viven mucho más de cerca los adultos[3].

Llegada del Stanbrook a Orán
Retomando el final de la Guerra Civil, se debe tener en cuenta que desde los puertos españoles de Valencia, Alicante y Cartagena –después de febrero de 1939– salieron también algunos barcos hacia el norte de África. Éste es otro exilio inmediatamente posterior al gran éxodo, menos cuantioso. El más conocido de aquellos buques es el Stanbrook –con sus 2.638 pasajeros–, aunque hubo otros[4]. Estos refugiados primero fueron retenidos en las embarcaciones y luego, progresivamente, fueron instalados en los campos de Morand, Suzzoni y, más tarde, Miliana, Rèlizane, etc. Otros refugiados fueron encarcelados, mientras un tercer grupo era llevado a los llamados campos familiares[5]. Alrededor de abril de 1939, la cantidad de refugiados era de 12.000, 15.000[6] o 20.000[7], según las fuentes.
Así pues, de febrero a septiembre de 1939 –inicio de la Segunda Guerra Mundial– se abrió una etapa en la vida de los refugiados marcada por el internamiento. No me quiero extender en los factores que marcaron esta etapa: la separación de las familias en la frontera, los primeros campos de las playas –en Catalunya los llamamos de concentración, aunque durante muchos años en Francia fueron llamados de internamiento. Tampoco quiero hablar ahora de los centros de castigo ni de las residencias especiales y maternidades, que también las había, ni los posteriores campos mejor organizados, ni de los masivos retornos a España –sobre todo de soldados de quinta– los meses anteriores a la Segunda Guerra Mundial. En paralelo a todo esto, en España se había acabado la Guerra Civil y comenzaba una larga dictadura de 36 años; un Nuevo Estado con un permanente carácter de excepción, basado en la represión de la disidencia.

Las duras condiciones de vida en los campos de Francia hicieron que entre los refugiados se extendiera el deseo de reemigrar. Esto se impuso como opción para todos aquellos que sabían que regresar a España podía ser un peligro. De hecho, empezaban a circular noticias de que se preparaban embarques hacia países de América Latina, sufragados por entidades de ayuda como el SERE –controlado por Negrín, los socialistas negrinistas y los comunistas–, la JARE –por Prieto y los socialistas prietistas–[8] o la propia Generalitat de Catalunya[9].

En efecto, Francia había hecho una llamada internacional, en marzo de 1939, a fin de que otros países acogieran a los refugiados españoles, pero la respuesta fue muy tímida. Argentina, Uruguay, Brasil o Venezuela no se mostraron muy favorables, porque veían a los republicanos como extremistas políticos. Tampoco Canadá o EE.UU. –estos últimos no querían saltarse la cuota anual de 260 inmigrantes españoles. Sólo México, Chile, República Dominicana, Colombia y Cuba –en distintos grados– dieron una respuesta positiva desde el inicio[10].

Para poder embarcar hacia América los refugiados españoles debían llenar una solicitud y hacerla llegar a una comisión seleccionadora. Los refugiados con más oportunidades para ser aceptados eran los que habían sido propuestos por un partido o un sindicato. El SERE priorizó el traslado de refugiados propuestos por los comunistas. Sin embargo, entre el colectivo exiliado predominaba más bien el elemento anarcosindicalista[11].

Pilotos de la escuela de Kirovabad
Pero antes de hablar de América empezaremos por dos casos muy singulares, los de la URSS e Inglaterra. En la URSS, ya había una emigración española de la Guerra Civil: los niños refugiados con sus maestros, soldados que hacían cursos de piloto y marineros de buques mercantes que hacían el trayecto entre los puertos españoles y los soviéticos. Todos estos se encontraban todavía en el país cuando comenzaron a llegar pequeños contingentes de exiliados de 1939, entre abril y mayo, en barco. Muchos eran dirigentes comunistas del PCE o del PSUC[12]. En total sumaron entre 2.000[13] y 3.500[14] personas que se añadieron a las 4.000 de la guerra[15]. Por tanto, a finales de 1939, había como mínimo 6.000 españoles en territorio soviético[16].

En cuanto a Inglaterra, el país no quiso acoger grandes contingentes de refugiados, sino más bien a personalidades profesionales del exilio –Salvador de Madariaga o Josep Trueta, por ejemplo– y algún dirigente político –Juan Negrín, presidente del gobierno y administrador de los fondos del SERE, Segismundo Casado, Santiago Casares Quiroga, el vasco Manuel Irujo o el catalán Carles Pi i Sunyer. Un exilio no muy numeroso, pero sí muy ilustrado, en palabras de Daniel Arasa[17].

A la vez, parece ser que Bélgica fue receptora de casi 500 niños, los meses de enero y febrero de 1939, y también de una veintena de catalanes[18].

Sin embargo, aparte de estos dos países europeos, la redistribución de los exiliados tuvo como gran destino Hispanoamérica y, concretamente, el que sería el segundo gran país de la emigración republicana: México, gracias a la política generosa del gobierno de Lázaro Cárdenas, amigo del de la República española. En México ya había niños refugiados de la guerra –los conocidos niños de Morelia, por ejemplo–[19] y unos pocos intelectuales, pero entre abril y septiembre de 1939, varias expediciones marítimas trasladaron nuevos contingentes de refugiados hacia el país. Son destacables los viajes de los vapores Sinaia, Ipanema o Mexique. México había pedido que el 60% de los emigrantes fueran agricultores[20]. A pesar de esto, el perfil fue más bien de profesiones intelectuales –muchos maestros, por ejemplo, como señalan los estudios de Salomó Marquès[21], un ejemplo de colectivo bien integrado e influente a la vez, tanto en México como en otros países latinoamericanos, tal como señalan los más recientes estudios[22]. Sin embargo, muchos de estos terminaron realizando tareas agrícolas; eso sí, en un ambiente de libertad política como en ninguna otra parte. A finales de 1939, el total de refugiados en México era ya de 7.400[23] –6.236 llegados en el transcurso de 1939, según la estadística estatal[24]. Recientes estudios, como los de Abdón Mateos (2009) o Gérard Malgat (2013), amplían el conocimiento sobre la ayuda institucional mejicana dispensada a los republicanos.

El Winnipeg
Otro país favorable a acoger los exiliados de 1939 fue Chile. Se pidieron trabajadores de los sectores primario y secundario. Sin embargo, la opinión pública no era demasiado favorable a la operación, por lo que se establecieron criterios más restrictivos que en México. Llegaron 2.200 refugiados a bordo del Winnipeg y otros en expediciones mucho menores[25].

También Colombia y Cuba se mostraron abiertas a acoger refugiados, pero su débil estructura económica obligó a imponer restricciones y, al final, permitieron que se instalaran tan solo 200 exiliados republicanos en el caso colombiano[26] y una cifra ligeramente superior, hasta 1941, en el caso cubano[27]. Desde este último país –pese a no haber sido un país de acogida como México– varias entidades enviaron dinero, víveres y utensilios a los refugiados de los campos de Francia[28].
El caso de República Dominicana es diferente. No existía ninguna simpatía del dictador Trujillo hacia la República; lo que se pretendía era aumentar el potencial demográfico del país. Se pidieron trabajadores agrícolas y, aunque se establecieron criterios restrictivos de manera similar a Chile, se llegó a una cifra superior de refugiados –muchos de los cuales no cumplían con el perfil laboral solicitado por el país. De noviembre de 1939 a mayo de 1940 hubo varias expediciones –las de los buques Saint Dominique, De la Salle o Cuba– que llevaron allí a unas 3.000 personas. El país no las pudo absorber, por lo que se convirtió en un lugar de paso hacia terceros países, sobre todo México[29].

Marcel Cros, ya en Venezuela
Uno de los casos que conozco directamente, por el trabajo que hice en relación a testimonios orales del exilio, especialmente de la comarca catalana del Baix Empordà, es el de Marcel Cros, anarquista de base de la CNT en Sant Feliu de Guíxols y activo durante la revolución anarcosindicalista de 1936. Aunque ingresó en los campos de concentración después de la Retirada, pudo salir gracias a la ayuda de un tío suyo que, desde Nueva York, le gestionó el pasaje hacia República Dominicana a través de entidades simpatizantes con los republicanos. En abril de 1940 embarcaba en Burdeos. Pasó mucha hambre tanto durante el viaje como en República Dominicana. Allí, tuvo que dormir en un manicomio abandonado y ejerció multitud de trabajos mal pagados. Los primeros meses recibió una pequeña ayuda de la JARE. Vivió en Puerto Plata y luego en Santo Domingo. Recuerda que en la capital el dictador Trujillo había permitido sólo un partido republicano, dominado por los comunistas, por eso él nunca lo frecuentó. En 1941 consiguió salir hacia Chile, desde donde quería ir a los EE.UU., pero le negaron el visado por “comunista”, así que se fue a Venezuela, donde rehízo su vida. Allí participó en el muy activo Centre Català de Caracas[30].

Venezuela, en cambio, fue un país muy restrictivo en estos primeros meses del exilio. Abrió sus fronteras casi exclusivamente a unos 400 vascos y otros exiliados procedentes de República Dominicana[31].

Al fin, puede rastrearse la presencia de refugiados españoles, aunque en cantidades muy modestas, en casi todos los países hispanoamericanos[32]. La reemigración en América Latina, a pesar de las demandas de los gobiernos respectivos, tuvo un elevado componente intelectual. Esta verdadera "fuga de cerebros" enriqueció notablemente los países de acogida, pero supuso la dispersión de la magnífica Generación del 27 española.

INICIO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL (SEPTIEMBRE DE 1939 - JUNIO DE 1940)

Una Compañía de Trabajadores Extranjeros
A partir de la entrada de Francia en guerra, las autoridades francesas quisieron desprenderse de los españoles refugiados que no les eran útiles: mujeres, niños y ancianos. El resto podía trabajar en la industria de guerra, en el campo –donde faltaba mano de obra–, en Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE) o bien alistarse en la Legión Extranjera del ejército –una opción que ya existía desde marzo de 1939. En este sentido, el estado fue vaciando los campos. Es por ello que el exilio inició una nueva etapa, ahora más marcada por la dispersión geográfica y la disparidad de situaciones vitales, en contraste con la etapa anterior de los campos de concentración. Como dice Jordi Guixé, el exilio dejó de existir como fenómeno monolítico[33]. Desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial, pues, la historia del exilio deja de ser la historia de la retirada, el paso de frontera y el internamiento, y se convierte en la historia de una compleja emigración política, con múltiples variables.
Con respecto al norte de África, a finales de 1939 había unos 20.000 refugiados –8.000 en tránsito hacia otros destinos, 10.000 en Argelia, el principal lugar de asentamiento, y los otros entre Túnez y Marruecos[34]. Los reclusos de los campos también formaron compañías de trabajadores, para construir carreteras, vías de tren o campos militares. También aparecieron los campos de castigo, como los de Djelfa o Meridja, donde las condiciones de vida eran terribles[35].

En resumen, a finales de 1939, 23.000 refugiados se encontraban fuera de Francia y del norte de África: 6.000 en la URSS, 3.000 en otros países de Europa, 8.000 en México y 6.000 en otros países americanos[36].
Durante la Segunda Guerra Mundial, llegar a América fue mucho más difícil que antes. México había suspendido los embarques desde septiembre de 1939 por motivos de carácter interno del país. Después firmó un nuevo y muy generoso acuerdo con las autoridades de Vichy, en agosto de 1940, pero topó con muchas dificultades para ser puesto en práctica: no había disponibilidad de barcos que quisieran hacer el trayecto en un mar en guerra. Además, Alemania era contraria a que se fueran de Francia los españoles en edad militar, por si nunca los podía necesitar. Por eso las expediciones del período 1939-1942, de entre las cuales cabe destacar las del vapor Nyassa en 1942, no llegarán a los 4.000 refugiados, a los cuales cabe sumar 2.000 refugiados llegados a México desde República Dominicana[37]. La numerosa colonia de más de 11.000 –o, concretamente, 12.130[38]– refugiados españoles, la libertad política y la lejanía de la guerra convirtieron este país en el escenario ideal para la actuación de partidos e instituciones del exilio republicano.
Los hermanos Pere y Ventura Pujol, junto a otros refugiados
llegados a Huixtla (México)
Otro caso singular es el de Pere Pujol Jordana. Nacido en 1909, militante comunista y organizador del PSUC en su localidad, Sant Feliu de Guíxols, y en toda la comarca, luchó en la Guerra Civil y pasó a Francia en 1939. Ingresó en los campos de las playas, pero el partido le procuró un pasaporte para salir hacia América. Aunque él no lo quiso, cierto día recibió un oficio del ministro del Interior, Sarraut, en que se le obligaba a abandonar el campo y tomar un barco en Burdeos, en julio de 1940. En agosto, llegó junto a un grupo de españoles a República Dominicana, donde les pidieron dinero para desembarcar. Aunque la gente les trajo jabón y comida, les preguntaron si querían trasladarse a Chile o a México. Escogieron este último, donde sabían que serían bien recibidos. Fueron repartidos por los estados de Chiapas y Tabasco para evitar la campaña de la derecha en contra de los emigrantes. Pujol estuvo en el municipio indígena de Huixtla, pero en diciembre, el PSUC lo reclamó para trabajar en las oficinas del partido en la capital. Allí se encontraba el grueso del partido en el exilio, incluso Comorera y Marlés. Pero Pujol no disponía nunca de dinero, así que el propio PSUC le buscó otro trabajo mejor pagado, en unos comedores del Estado. Pujol finalizó su aventura en México en 1942, cuando el partido le designó responsable de una misión clandestina en Barcelona. Cogió un barco hacia Argentina, pasando por Ecuador, Perú, Chile, y en Buenos Aires le facilitaron un pasaporte falso que debería presentar en Portugal para entrar en España. El resto es –aunque igualmente interesante– parte de otra historia[39].
En canto a República Dominicana, en febrero de 1940 aún llegaron 1.000 refugiados más, sumando, pues, un total de 4.000[40]. Fue el país americano que, proporcionalmente, recibió más[41].
La familia de Proudhon Carbó -sin él- y el matrimonio Adroher
en San Juan de Maguana (República Dominicana) [ACBE]
Otro testimonio relevante es el de Proudhon Carbó, intelectual y escritor anarquista de la Bisbal d’Empordà e hijo del destacado dirigente libertario Eusebi Carbó. Se exilió con la familia en 1939, pero durante los años veinte ya había recorrido medio mundo propagando las ideas libertarias. Gracias a sus contactos en París, pudo establecerse con su pareja en la capital huyendo de los campos. En el inicio de la guerra mundial, pero, fue detenido en París. Otro contacto le aconsejó embarcar a América y lo consiguió saliendo en el De la Salle, desde Burdeos, gracias a un amigo que tenía dentro del SERE. Como ya estaban en guerra, un torpedinero tuvo que acompañar al vapor hasta Casablanca, donde su mujer dio a luz a una niña. Luego viajaron hasta Santo Domingo. Como otros, nunca pudieron adaptarse al país y reemigraron a México en 1941, pasando por Cuba, donde fueron detenidos creyendo que eran espías nazis. Tampoco en México tuvieron una fácil adaptación, pero fue, finalmente, su país de acogida final. Carbó manifestó siempre su admiración por Lázaro Cárdenas[42].

En cambio, Chile, Colombia o Cuba pasarán a ser países donde casi ya no llegarán republicanos, estos años; al contrario, algunos de los que habían acogido buscaron otros destinos[43]. Por el contrario, países inicialmente menos receptivos como Argentina o Venezuela ahora empezarán a abrir tímidamente sus fronteras –especialmente a los vascos–, aunque también encontrarán las mismas dificultades de los embarques que ya hemos comentado para México[44]. Los primeros que llegaron a Argentina lo hicieron a bordo del Massilia, el noviembre de 1939 y, aunque inicialmente se dirigían a terceros países, un grupo de ellos –unos 60– fue autorizado a quedarse en el país. Siendo esta cifra poco relevante, cabe decir que fue el mayor contingente recibido antes de 1940[45].

Republicanos españoles en los campos del Gulag
Con respecto a la URSS, ya no aceptó más refugiados. El colectivo inicial de 6.000 españoles se fue integrando en un país muy diferente a la España que habían conocido, incluso hubo unos 800 de ellos que formaron parte del ejército soviético y de la guerrilla cuando se produjo la invasión nazi. Sin embargo, algunos manifestaron su deseo de marcharse, o de volver a España, o su desencanto por un régimen comunista muy diferente al de la propaganda estalinista. Estos fueron perseguidos, encarcelados o llevados a los campos de trabajos forzados el Gulag, especialmente el de Karagandá. Según Luiza Iordache, esto se hizo con el conocimiento y, en ocasiones, la participación directa de dirigentes comunistas españoles[46]. Pons Prades calcula que fueron 500 los españoles represaliados[47]. Trabajos recientes como los de la autora citada (2009, 2014) o el de Secundino Serrano (2011) ahondan en la experiencia más traumática de les españoles en la URSS[48].
En cuanto a Inglaterra, desde 1940 había ya una colonia unos 2.000 exiliados, ya que se había ido incrementando desde el estallido de la guerra mundial[49].

LA FRANCIA DE VICHY (JUNIO DE 1940 - NOVIEMBRE DE 1942)
A partir de la caída de París en manos de los alemanes, en junio de 1940, y del armisticio de Compiègne, las nuevas autoridades francesas, ya despreocupadas de la guerra, quisieron desprenderse, ahora por completo, del sobrante de refugiados españoles[50].
Sin embargo, algunos de ellos se integraron en los ejércitos aliados, trasladándose a Inglaterra y luego combatiendo a otros territorios como el norte de África, el Mediterráneo, la URSS o, incluso, Asia.
Asimismo, se abrió un terrible escenario fuera de Francia: el de la deportación de los republicanos españoles a la Alemania nazi. Algunos por haber sido hechos prisioneros durante la ocupación de Francia; otros por ser considerados miembros de la resistencia; y unos últimos por su especial significación política. La mayoría fueron llevados a los stalag o campos de prisioneros, pero cuando Vichy se desentendió de su suerte, fueron a parar a los campos de concentración o konzentrationslager, lugares de castigo, extenuación y, finalmente, muerte. Nombres como Dachau, Buchenwald, Ravensbrück o Mauthausen ya forman parte de la memoria del republicanismo español[51]. En los campos nazis estuvieron internados unos 12.000 españoles, 7.288 de los cuales en Mauthausen[52]. Los años 1940-1942 serán los más difíciles. La crueldad de las medidas de ese sistema es de sobra conocida. Hay que decir que otras decenas de miles de españoles fueron trasladados a Alemania con fines simplemente laborales, a fin de mantener productiva la economía en tiempos de guerra[53].
Una CTE trabajando en el Transahariano
En el norte de África aún existía una colonia de refugiados nada despreciable. Después del armisticio, el gobierno de Vichy creó los campos de trabajo, dirigidos a los republicanos considerados peligrosos. Sus condiciones de vida eran, pero, insoportables y causaron una elevada mortalidad entre los internados[54].
En Inglaterra, casi la mitad de los refugiados republicanos llegarían a mediados de 1940 confundidos entre los fugitivos que escaparon de la ocupación alemana de Francia. A pesar de que era conocido que Franco tenía espías en el país, los dirigentes republicanos vascos y catalanes allí establecidos se reorganizaron y, a mediados de 1940, fundaron ambos Consejos Nacionales, encabezados por Manuel Irujo y Carles Pi i Sunyer, respectivamente, ya que en la Francia ocupada era imposible hacerlo. El Consell Nacional Català recibía el apoyo de las comunidades catalanas de América. Esta gran actividad política y las personalidades que componían el exilio británico convirtieron la isla en otro de los centros neurálgicos del republicanismo español, especialmente entre 1940 y 1943[55].
Por lo que respecta a los países americanos, algunos de los más reticentes a la acogida de refugiados acabaron siendo receptores de los que salían de República Dominicana o de Chile. En Argentina llegaron, estos años, unos 1.400 refugiados. La mayoría lo hicieron siguiendo estrategias individuales para entrar en el país, apoyados en muchos casos por actores de la sociedad argentina favorables a la República española, o bien entrando clandestinamente, ya que la política de acogida seguía siendo casi nula[56]. Un caso muy similar es el de Venezuela, aunque con una llegada de refugiados mucho menor[57].

ÚLTIMA FASE DE LA GUERA MUNDIAL (NOVIEMBRE DE 1942 - MAYO DE 1945)
En 1942, la tendencia de la Segunda Guerra Mundial se invirtió por completo. Los británicos habían iniciado una contraofensiva victoriosa en África y se produjo la ocupación aliada en Marruecos y Argelia. La caída de Vichy en el norte de África provocó la clausura de los campos. La mayoría de los refugiados pudo permanecer libremente en Argelia[58].
Como respuesta desesperada a los triunfos aliados, los nazis ocuparon, en Francia, la zona de Vichy, por lo que los exiliados que quedaban en libertad volvieron a sufrir el riesgo de ser deportados a los campos de exterminio en el período 1942-1944. Con todo, en los campos nazis, las condiciones de vida fueron mejores a partir de 1943, cuando Alemania se dio cuenta que necesitaba en vida a los prisioneros para mantener la productividad del sistema concentracionario[59].

Liberación de Mauthausen
Por otra parte, los voluntarios republicanos alistados en los ejércitos aliados participarían en la liberación de París, en 1944. Las tropas aliadas llegarían al corazón de Alemania, en 1945, liberando los últimos campos de exterminio. Los españoles que fueron liberados se dispersaron de nuevo después de esto: volvieron a Francia, intentaron entrar en la URSS o se unieron al maquis[60].

En cuanto al resto de países que habían recibido refugiados hasta ahora, en esta segunda fase de la Segunda Guerra Mundial acogieron muy pocos más, tanto porque preferían asentar los que ya tenían como porque los propios españoles, viendo cómo cambiaba la tendencia de la guerra, empezaban a pensar en un posible regreso a España[61]. A partir de 1944, además, México dejó de ser el centro político del exilio, el cual retornó a París, pero consolidó una colonia de unos 15.000 refugiados republicanos, alrededor de 1945. En cambio, en 1942, de República Dominicana ya se habían marchado dos tercios[62].
El caso de EE.UU. es singular. A pesar de haber sido uno de los países a los que los exiliados intentaron ir con mayor determinación, su restrictiva política de admisiones forzó a que la colonia de exiliados fuera minoritaria y selecta. Entre 1940 y 1945 habían entrado en EE.UU. 2.300 españoles de forma legal, pero no todos era exiliados políticos. Las Sociedades Españolas Confederadas –80 entidades con unos 60.000 miembros– ejercieron un papel de acogimiento y protección hacia los republicanos que llegaban al país para quedarse o para reemigrar a otros países americanos. En los EE.UU. se quedó un exilio marcadamente más intelectual. Las universidades y centros similares podían reclamar a profesionales concretos y contratarlos en origen –Severo Ochoa, por ejemplo. Sólo así se podía entrar legalmente en el país[63].
Por otra parte, en pleno 1942, una minoría pasó a Suiza. Tres altos dirigentes políticos catalanes, Tarradellas, Gassol y Martín Feced lo hicieron clandestinamente, huyendo de la orden de extradición de Vichy. En Lausana se mezclaron con otros exiliados catalanes, como el mecenas Rafael Patxot o eclesiásticos contrarios a Franco, que estaban allí desde 1936[64].
Por lo que respecta a Inglaterra, a finales de la guerra se convirtió nuevamente en destino de los refugiados españoles, ahora procedentes del norte de África y Francia[65].
Cuanto a la URSS, mientras parte del colectivo refugiado participaba de la vida soviética, los republicanos españoles considerados disidentes continuaron siendo detenidos[66].

GUERRA FRÍA Y SUPERVIVENCIA DEL FRANQUISMO (1945 - 1954)
Con el final de la Segunda Guerra Mundial pronto se pudo comprobar que el régimen de Franco no sería derribado por las potencias ganadoras. Esto provocó que el exilio se replanteara de nuevo su situación[67]. Así pues, una parte significativa fue volviendo en España a lo largo de la segunda mitad de los años cuarenta, por lo que ahora ya sólo quedaban, en el exilio, 200.000 refugiados o menos –en todo el mundo–, en lugar del casi medio millón inicial.
Otros rehicieron su situación más allá de Francia, una vez más. Estos nuevos movimientos migratorios recibieron el impulso, desde 1947, de la OIR –la Organización Internacional de Refugiados–, una poderosa organización creada para reubicar los numerosos desplazados de la guerra mundial pero que tomó en consideración también los españoles, hasta el punto que trasladó a Iberoamérica hasta 9.000 de estos, es decir, que fue la tercera nacionalidad más atendida. Estos se sumaron a los que se desplazaron por otros canales[68].
En total, fueron 30.000[69], 38.000[70] o hasta 44.000[71] –según los autores– los refugiados en América a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta. El exilio en Hispanoamérica fue, pero, más importante por su calificación que por su cantidad.
El dictador Rafael Leónidas
Trujillo (Rep. Dominicana)
Los refugiados escogieron, estos años, sobretodo, Argentina y Venezuela. Por el contrario, en República Dominicana empezaron a ser perseguidos, acusados ​​de comunistas, en el contexto maniqueo de la Guerra Fría, y se terminaron marchando casi todos[72]. Fue así como los dos países sudamericanos citados se convirtieron, definitivamente en el tercer y cuarto país con más refugiados españoles, con 10.000 y 5.000 exiliados, respectivamente[73]. En cambio, según Schwarzstein, en Argentina hubo sólo 2.500 refugiados finales –de corte netamente intelectual[74]. En Caracas, por ejemplo, la comunidad de catalanes se reunía alrededor del médico August Pi i Sunyer y su hermano, el político catalanista Carles, a dónde se había trasladado después de los años de Londres. Vascos, catalanes y una elevada proporción de médicos componían este exilio[75].
Por lo que respecta a México, los republicanos españoles sumaban, según las fuentes, 21.750 –en 1948–[76], o no más de 20.000 –alrededor de 1950[77]. En medio de esta notable dispersión geográfica por América, el presidente de la Generalitat de Catalunya, Josep Irla, buscó repetidamente, entre los años 1948 y 1952 –promocionando giras de diversos dirigentes políticos al Nuevo Continente–, recaudar fondos para la supervivencia de la institución[78].
En estos años llegó un segundo grupo de refugiados a los EE.UU., compuesto de españoles procedentes de otros países americanos[79]. Recientemente, algunos estudios han puesto de relieve cómo en EE.UU. fracasaron las iniciativas de republicanos y socialistas españoles, conjuntamente con la entidad Americans for Democratic Action, para convencer al gobierno estadounidense de que debía intervenir para derribar Franco[80], mientras que otros sugieren procesos posteriores de captación e influencia ideológica de la CIA hacia el colectivo español[81].
Campaña de la FEDIP contra la represión de los republicanos en la URSS
En el otro polo de la esfera política, la URSS, grupos de refugiados españoles continuaron siendo represaliados en una tercera ola de detenciones, en los años 1947 y 1948. Fue en este momento cuando lo denunció la Federación Española de deportados y Internados Políticos (FEDIP), con el apoyo del exilio no estalinista y gobiernos democráticos internacionales[82].
Otra consecuencia de la división del mundo en bloques fue la persecución de algunos colectivos de refugiados españoles que se encontraban repartidos por los países occidentales –especialmente EE.UU. y Francia– y que fueron acusados de agentes prosoviéticos. Operaciones de limpieza política como la Caza de Brujas norteamericana o la francesa Bolero-Paprika conllevaron un nuevo motivo para la diáspora de estos colectivos entre 1948 y 1950. En Francia, de un listado de 404 refugiados españoles, 177 fueron expulsados. Unos a Argelia, otros a Córcega y, el resto, a diferentes países del este europeo. Es así como muchos dirigentes y militantes comunistas, antiguos guerrilleros o miembros del maquis fueron acogidos en la URSS o en países de la órbita soviética[83]. Aún años después de la deportación a Córcega, algunos republicanos fueron recogidos por un barco polaco para ser repartidos por Europa del Este. De este modo, podemos hablar de una nueva etapa del exilio en países como Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Polonia, la RDA, etc. La mayoría de estos países, desde 1946, había reconocido la República española y no el gobierno de Franco[84]. Aunque en 1945 la colonia española de Checoslovaquia era muy escasa, en 1954 era ya de 191 españoles, bajo los auspicios y control del PCE. En algunos casos estos refugiados fueron tomando conciencia de la realidad de los países del bloque comunista y, desencantados, se fueron marchando a terceros destinos: Suecia, Noruega, Marruecos, etc. En otros casos vivieron en perfecta harmonía con la propuesta planificada y estatista de corte soviético. Son, en este sentido, relevantes las casi contradictorias vivencias en Checoslovaquia de personas de perfiles inicialmente tan parecidos como Juan Blázquez y Josep Bonifaci: médicos, inicialmente comunistas convencidos y afectados, ambos, por la operación Bolero-Paprika[85]. El este de Europa pone de manifiesto que la investigación va cubriendo progresivamente los diferentes y múltiples escenarios de la diáspora republicana. Sin embargo, países susceptibles de haber sido el destino de los refugiados españoles a partir de 1945, como Italia, siguen incomprensiblemente ignorados.
Un cartel de la propaganda fascista española
con un mensaje pensado para el contexto
crecientemente maniqueo de la Guerra Fría (AHDB)
Después del conflicto armado mundial, el régimen franquista pudo sacar mucho provecho de la nueva situación de creación de bloques de la Guerra Fría y consiguió ser reconocido plenamente en el panorama internacional en los años cincuenta. En 1954, la dinámica represiva de los inicios de la dictadura se empezó a relajar con un decreto de indulto, lo que hacía que también algunos de los exiliados pudieran regresar con cierta tranquilidad.
En cuanto a los que no regresaron, murieron en el exilio o se asentaron en los países de acogida. Algunos habían puesto en marcha negocios que funcionaban, empezaron a ocupar puestos de responsabilidad en empresas o en la administración pública; a la vez, fueron viendo como sus hijos estudiaban, incluso carreras universitarias, y se convertían en ciudadanos plenos de otros países que no eran el de origen. Poco a poco, pues, la condición de exiliado se disolvió en la más general de emigrado. Es más, el viejo exilio político atrajo otro tipo de emigración, política y económica a la vez, propia de la posguerra española, hacia los lugares donde se había asentado. El exilio netamente político quedaba reservado a una minoría que tenía puesta la mirada en el día que muriera Franco.
Únicamente el exilio no se acabó integrando en los países donde fue perseguido, como es el caso de República Dominicana o el de la URSS. Con la muerte de Stalin y el viraje político de Breznev, sin embargo, los españoles pudieron salir del Gulag y, al final, también del país[86].

LA LENTA DESAPARICIÓN DEL EXILIO (1954 - 1976)

Mesa de testimonios en un acto de rememoración del exilio
y la represión franquista (Sant Feliu de Guíxols, 2002)
En 1966, la ley de responsabilidades políticas de 1939, es decir, aquello que mantenía en funcionamiento los mecanismos represivos del Estado contra los enemigos políticos –y lo que obligaba a los últimos exiliados a no poder volver a España– fue derogada. Ahora bien, los exiliados tenían ya una media de edad que rondaba, de mediana, los 60 años. ¿Quien quería volver a hacer un cambio de vida? Algunos vinieron de vacaciones, primero brevemente y ocultando su presencia; luego con más normalidad. Otros no quisieron volver, simbólicamente, hasta que Franco no hubiera muerto.
Por lo que respecta a los republicanos en África, los que se habían asentado en Argelia se marcharon masivamente con los movimientos de independencia de 1954-1962. En 1976 aún quedaba un exilio de unas 2.000 personas repartido por todo el continente africano[87].
El franquismo inició su última crisis en 1969, descomponiéndose progresivamente. Francisco Franco murió el 20 de noviembre de 1975, dos meses después de las últimas ejecuciones perpetradas por el régimen. La muerte de Franco fue el estímulo que faltaba para iniciar el proceso de cambios políticos. En julio de 1976 –nombramiento de Suárez– comenzaba la Transición a la democracia. Objetivamente, se acababan las razones de la existencia del exilio, aunque el paso del tiempo había ya cristalizado esta situación en muchos de los que se marcharon en 1939.

CONCLUSIONES
Para terminar, quiero recuperar una vieja frase de Javier Rubio (1977), que ilustra el pósito dejado por la diáspora de los republicanos españoles. Para el autor, nada sospechoso de connivencia acrítica con los republicanos, la emigración política del fin de la Guerra Civil "desde un punto de vista cultural ha representado una aportación de extraordinaria valía para nuestras repúblicas hermanas, pues en esa treintena de miles de españoles se hallaban casi todas las mejores cabezas que perdía nuestra patria con la Guerra Civil"[88].
Más allá del impacto en las sociedades receptoras, cabe destacar que en los últimos cinco años, entre el setenta y el setenta y cinco aniversario del gran éxodo republicano, han empezado a aparecer raros e interesantes estudios comparativos entre los exilios de Francia y México (C. Dávila, 2010), por un lado, y de México y Argentina (A. Pagni, 2011), por otro. Además, disponemos también de un grupo de trabajos sobre los países receptores coordinado por Abdón Mateos (2009) y otro sobre el exilio en América en su conjunto (E. Mächler, 2011). Estos trabajos –comparativos, macroregionales– sólo son posibles hoy, cuando existe ya un corpus de estudios previos. Por otra parte, si bien determinados países receptores como Francia, la URSS, México, Chile, Argentina o Uruguay ya habían sido estudiados, ahora reciben valiosas aportaciones de detalle. Además, se ha resuelto la situación de semipenumbra en que quedaba el norte de África, Cuba, EE.UU. o Canadá, es decir, regiones o estados que no fueron receptores en primera instancia, el estudio de los cuales no había recibido la atención del boom de la investigación de los años noventa.
Sin embargo, aún se aborda el exilio desde una perspectiva poco social –exceptuando el caso de México. La perspectiva de la sociabilidad es una vieja demanda todavía insatisfecha –véase lo que decía, ya, Albert Manent, en 2003[89]. Se echan de menos trabajos que aporten miradas nuevas sobre las condiciones socioeconómicas en los países de llegada, las oportunidades laborales o las redes de relaciones de los propios refugiados.
No obstante, cabe felicitarnos por el hecho de que en determinados círculos de las sociedades receptoras haya un renacido interés por el exilio republicano, más que los años precedentes. Esto contrasta con la falta de interés que, en algunos países, despertaba el exilio la década anterior. Parece, pues, existir una propuesta para integrar la experiencia del exilio al discurso historiográfico propio[90].
Hecha esta conclusión, sólo espero que la conferencia haya sido de su agrado. Muy cordialmente.

Esta conferencia, durante los actos de Chemins de la Retirada
(Argelers, 21-02-2015) [Fotografía de Pilar Francès]




[1] Vicente, Josep, en Àncora, 2683, [Sant Feliu de Guíxols], 2000.
[2] Gaitx Moltó, Jordi. “República i revolució. Orígens socials i polítics de l’exili català de 1939”, en Pujol, Enric (coord.). L’exili català de 1936-1939. Noves aportacions. Cercle d’Estudis Històrics i Socials: Girona, 2006, pàg. 21-39.
[3] Font Agulló, Jordi; Gaitx Moltó, Jordi. “L’exili de 1939. Un estat de la qüestió entre dues commemoracions (2009-2014)”, en Franquisme i Transició. Revista d’història i de cultura, 2, 2015 [en premsa].
[4] Vilar, Juan B. “El exilio español en el norte de África, 1936-1962”, en Durán Alcalá, Francisco; Ruiz Barrientos, Carmen. La España perdida. Los exiliados de la II República. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Universidad de Córdoba, 2010, p. 176-185.
[5] Vilar, Juan B. “El exilio español en el norte de África, 1936-1962”, en Durán Alcalá, Francisco; Ruiz Barrientos, Carmen. La España perdida. Los exiliados de la II República. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Universidad de Córdoba, 2010, p. 184-188.
[6] Villarroya i Font, Joan. 1939. Derrota i exili. Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura, 2000, p. 33-34.
[7] Vilar, Juan B. “El exilio español en el norte de África, 1936-1962”, en Durán Alcalá, Francisco; Ruiz Barrientos, Carmen. La España perdida. Los exiliados de la II República. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Universidad de Córdoba, 2010, p. 172.
[8] Martín Casas, Julio; Carvajal Urquijo, Pedro. El exilio español (1936-1978). Barcelona: Planeta, Círculo de Lectores, 2002, p. 99-100.
[9] Udina, Ernest. Josep Tarradellas, l’aventura d’una fidelitat. Barcelona: Ed. 62, 1978, p. 217; Calvet, Felip; Roig rosich, Josep M. Josep Irla. President de la Generalitat de Catalunya a l’exili. Barcelona: Teide, 1981, p. 194; Cabré i Lloret, Salvador. “La Generalitat de Catalunya durant el primer exili (febrer 1939 – juny 1940)”, en Arxius. Butlletí del Servei d’Arxius, 29, 2001, p. 2.
[10] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 157-158, 181, 194-195.
[11] Martín Casas, Julio; Carvajal Urquijo, Pedro. El exilio español (1936-1978). Barcelona: Planeta, Círculo de Lectores, 2002, p. 99-100.
[12] Martín Casas, Julio; Carvajal Urquijo, Pedro. El exilio español (1936-1978). Barcelona: Planeta, Círculo de Lectores, 2002, p. 101.
[13] Villarroya i Font, Joan. 1939. Derrota i exili. Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura, 2000, p. 41-47.
[14] Tuñón de Lara, Manuel. “Los españoles en la II Guerra Mundial y su participación en la resistencia francesa”, en Abellán, José Luis. El exilio español de 1939, II, Guerra y Política. Madrid: Taurus, 1976, p. 16.
[15] Pons Prades, Eduardo. Las guerras de los niños republicanos (1936-1995). Madrid: La Compañía Liberaria, 1997, p. 369-371.
[16] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 199-202.
[17] Arasa, Daniel. 1995, Exiliados y enfrentados: los españoles en Inglaterra de 1936 a 1945. Barcelona: Ediciones De la Tempestad/Puntos, 1995, p. 11-12; Vilanova, Francesc. “L’exili i l’oblit”, en Riquer, Borja de (dir.). Història, política, societat i cultura dels Països Catalans, vol. 10. Barcelona: Gran Enciclopèdia Catalana, 1997, p. 90-92; Villarroya i Font, Joan. 1939. Derrota i exili. Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura, 2000, p. 41-49; Martín Casas, Julio; Carvajal Urquijo, Pedro. El exilio español (1936-1978). Barcelona: Planeta, Círculo de Lectores, 2002, p. 165-172.
[18] Pons Prades, Eduardo. Las guerras de los niños republicanos (1936-1995). Madrid: La Compañía Liberaria, 1997, p. 317-318; Villarroya i Font, Joan. 1939. Derrota i exili. Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura, 2000, p. 41-49.
[19] Pons Prades, Eduardo. Las guerras de los niños republicanos (1936-1995). Madrid: La Compañía Liberaria, 1997, p. 349-353.
[20] Pla Brugat, Dolores. “El exilio republicano en Hispanoamérica. Su historia e historiografía”, en Historia Social, 42, [València: UNED], 2002, p. 102.
[21] Marquès, Salomó. “El manteniment d’un somni de progrés. El magisteri i la universitat a l’exili”, en Font Agulló, Jordi (dir.). Reflexionant l’exili. Aproximació a l’experiència de l’exili republicà entre la història, l’art i el testimoniatge. Catarroja; Barcelona: Afers, 2010.
[22] Font Agulló, Jordi; Gaitx Moltó, Jordi. “L’exili de 1939. Un estat de la qüestió entre dues commemoracions (2009-2014)”, en Franquisme i Transició. Revista d’història i de cultura, 2, 2015 [en premsa].
[23] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 172-176.
[24] Pla Brugat, Dolores. “El exilio republicano en Hispanoamérica. Su historia e historiografía”, en Historia Social, 42, [València: UNED], 2002, p. 102.
[25] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 182-188.
[26] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 157-158, 181, 197-198.
[27] RUBIO, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 157-158, 181, 197-199.
[28] Domingo Cuadriello, Jorge. El exilio republicano español en Cuba. Madrid: Editorial Siglo XXI, 2009, p. 33-45.
[29] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 188-194.
[30] Gaitx Moltó, Jordi. L’exili del Baix Empordà al 1939. La Bisbal d’Empordà: Ajuntament de la Bisbal d’Empordà, 2007, p. 131-140.
[31] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 197.
[32] Pla Brugat, Dolores. “El exilio republicano en Hispanoamérica. Su historia e historiografía”, en Historia Social, 42, [València: UNED], 2002, p. 104.
[33] Guixé, Jordi. “Fons per a l’estudi de l’exili”, dins Pujol, Enric (coord.). L'Exili català del 1936-39: un balanç. Quaderns del Cercle, 19. Girona: Cercle d'Estudis Històrics i Socials, 2003, p. 39-56.
[34] Vilar, Juan B. “El exilio español en el norte de África, 1936-1962”, en Durán Alcalá, Francisco; Ruiz Barrientos, Carmen. La España perdida. Los exiliados de la II República. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Universidad de Córdoba, 2010, p. 172, 191, 196-198.
[35] Vilar, Juan B. “El exilio español en el norte de África, 1936-1962”, en Durán Alcalá, Francisco; Ruiz Barrientos, Carmen. La España perdida. Los exiliados de la II República. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Universidad de Córdoba, 2010, p. 175, 189.
[36] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 206.
[37] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 448-459.
[38] Díaz Esculies, Daniel. Entre filferrades. Un aspecte de l’emigració republicana dels Països Catalans (1939-1945). Barcelona: La Magrana, 1993, p. 71-74.
[39] Gaitx Moltó, Jordi. L’exili del Baix Empordà al 1939. La Bisbal d’Empordà: Ajuntament de la Bisbal d’Empordà, 2007, p. 148-164.
[40] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 188-194, 465; Martín Casas, Julio; Carvajal Urquijo, Pedro. El exilio español (1936-1978). Barcelona: Planeta, Círculo de Lectores, 2002, p. 90-91.
[41] Pla Brugat, Dolores. “El exilio republicano en Hispanoamérica. Su historia e historiografía”, en Historia Social, 42, [València: UNED], 2002, p. 102-103.
[42] Gaitx Moltó, Jordi. L’exili del Baix Empordà al 1939. La Bisbal d’Empordà: Ajuntament de la Bisbal d’Empordà, 2007, p. 303-309.
[43] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 465.
[44] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 157-158, 181, 195-197, 465-469; Martín Casas, Julio; Carvajal Urquijo, Pedro. El exilio español (1936-1978). Barcelona: Planeta, Círculo de Lectores, 2002, p. 90-94.
[45] Schwarzstein, Dora. “La llegada de los republicanos españoles a la Argentina”, en Estudios Migratorios Latinoamericanos, 37, [Buenos Aires: CEMLA], 1997, p. 423-447.
[46] Villarroya i Font, Joan. 1939. Derrota i exili. Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura, 2000, p. 41-47, 64; Rodés, Jesús M. “Presentación”, en Republicanos españoles en el Gulag (1939-1956). Madrid: Editorial Generic, 2009, p. 7-10; Iordache, Luiza. Republicanos españoles en el Gulag (1939-1956). Madrid: Editorial Generic, 2009, p. 11-15, 82-85.
[47] Pons Prades, Eduardo. Las guerras de los niños republicanos (1936-1995). Madrid: La Compañía Liberaria, 1997, p. 369-371.
[48] Font Agulló, Jordi; Gaitx Moltó, Jordi. “L’exili de 1939. Un estat de la qüestió entre dues commemoracions (2009-2014)”, en Franquisme i Transició. Revista d’història i de cultura, 2, 2015 [en premsa].
[49] Arasa, Daniel. 1995, Exiliados y enfrentados: los españoles en Inglaterra de 1936 a 1945. Barcelona: Ediciones De la Tempestad/Puntos, 1995, p. 11.
[50] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 448-459.
[51] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 401-407.
[52] Toran, Rosa. Vida i mort dels republicans als camps nazis, Barcelona: Proa, 2002, p. 164-165.
[53] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 401-407.
[54] Vilar, Juan B. “El exilio español en el norte de África, 1936-1962”, en Durán Alcalá, Francisco; Ruiz Barrientos, Carmen. La España perdida. Los exiliados de la II República. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Universidad de Córdoba, 2010, p. 189.
[55] Arasa, Daniel. 1995, Exiliados y enfrentados: los españoles en Inglaterra de 1936 a 1945. Barcelona: Ediciones De la Tempestad/Puntos, 1995, p. 12-13; Martín Casas, Julio; Carvajal Urquijo, Pedro. El exilio español (1936-1978). Barcelona: Planeta, Círculo de Lectores, 2002, p. 165-172; Vilanova, Francesc. “L’exili i l’oblit”, en Riquer, Borja de (dir.). Història, política, societat i cultura dels Països Catalans, vol. 10. Barcelona: Gran Enciclopèdia Catalana, 1997, p. 90-92
[56] Schwarzstein, Dora. “La llegada de los republicanos españoles a la Argentina”, en Estudios Migratorios Latinoamericanos, 37, [Buenos Aires: CEMLA], 1997, p. 423-447; Roffo, Analía. “Entrevista a Dora Schwarzstein”, en Clarín, 1-7-2001.
[57] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 157-158, 181, 195-197, 465-469; Martín Casas, Julio; Carvajal Urquijo, Pedro. El exilio español (1936-1978). Barcelona: Planeta, Círculo de Lectores, 2002, p. 90-94.
[58] Vilar, Juan B. “El exilio español en el norte de África, 1936-1962”, en Durán Alcalá, Francisco; Ruiz Barrientos, Carmen. La España perdida. Los exiliados de la II República. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Universidad de Córdoba, 2010, p. 191-194.
[59] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 401-407.
[60] Roig, Montserrat. Els catalans als camps nazis. Barcelona: Ed. 62, 1977, p. 252-548.
[61] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 460-464.
[62] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 158-165, 188-194.
[63] Rueda, Germán. “El exilio republicano español en EE.UU. y la colonia de emigrantes identificada con los exiliados”, en Durán Alcalá, Francisco; Ruiz Barrientos, Carmen. La España perdida. Los exiliados de la II República. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Universidad de Córdoba, 2010, p. 237-239, 259; Ruíz del Árbol, Antares. “Guillermina Medrano, Rafael Supervía y Americans for Democratic Action. La campaña contra Franco desde el exilio estadounidense”, en Migraciones y Exilios 13, 2012, p. 81-83, 85-87, 91-106.
[64] Muntanyola, Ramon. Vidal i Barraquer. Cardenal de la Pau. Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1976, p. 595, 600; Fort i Cogul, Eufemià. Ventura Gassol: un home de cor al servei de Catalunya. Barcelona: Edhasa, 1979, p. 287-292, 300; Giró, Jordi. Dos homes de pau en temps de guerra. Epistolari Carles Cardó, Ramon Sugranyes (1936-1942). Barcelona: Claret, 2001, p. 8, 21-22, 199; Gaitx Moltó, Jordi. “Carles Cardó i els polítics republicans a l’exili (1939-1954)”, en Plans i Campderrós, Lourdes (dir.). Església, societat i poder a les terres de parla catalana. Actes del IV Congrés de la CCEPC (Vic, 20 i 21 de febrer de 2004). Valls: Cossetània Edicions, 2004, pàg. 291-307.
[65] Arasa, Daniel. 1995, Exiliados y enfrentados: los españoles en Inglaterra de 1936 a 1945. Barcelona: Ediciones De la Tempestad/Puntos, 1995, p. 13.
[66] Iordache, Luiza. Republicanos españoles en el Gulag (1939-1956). Madrid: Editorial Generic, 2009, p. 11-15, 82-85.
[67] Ruíz del Árbol, Antares. “Guillermina Medrano, Rafael Supervía y Americans for Democratic Action. La campaña contra Franco desde el exilio estadounidense”, en Migraciones y Exilios 13, 2012, p. 90.
[68] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 741-745.
[69] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 741-745.
[70] Pla Brugat, Dolores. “El exilio republicano en Hispanoamérica. Su historia e historiografía”, en Historia Social, 42, [València: UNED], 2002, p. 106.
[71] Vilar, Juan Bautista. La España del exilio. Las emigraciones políticas españolas en los siglos XIX y XX. Madrid: Síntesis, 2006.
[72] Ruíz del Árbol, Antares. “Guillermina Medrano, Rafael Supervía y Americans for Democratic Action. La campaña contra Franco desde el exilio estadounidense”, en Migraciones y Exilios 13, 2012, p. 85.
[73] Rubio, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 744.
[74] Roffo, Analía. “Entrevista a Dora Schwarzstein”, en Clarín, 1-7-2001.
[75] Villarroya i Font, Joan. 1939. Derrota i exili. Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura, 2000, p. 44-47.
[76] Villarroya i Font, Joan. 1939. Derrota i exili. Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura, 2000, p. 44-47.
[77] Pla Brugat, Dolores. “El exilio republicano en Hispanoamérica. Su historia e historiografía”, en Historia Social, 42, [València: UNED], 2002, p. 106.
[78] Gaitx Moltó, Jordi. Josep Irla i Bosch. Memòries d’un president a l’exili. Barcelona: Viena, 2010, p. 54-56, 146-151, 167-179.
[79] Rueda, Germán. “El exilio republicano español en EE.UU. y la colonia de emigrantes identificada con los exiliados”, en Durán Alcalá, Francisco; Ruiz Barrientos, Carmen. La España perdida. Los exiliados de la II República. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Universidad de Córdoba, 2010, p. 244.
[80] Ruíz del Árbol, Antares. “Guillermina Medrano, Rafael Supervía y Americans for Democratic Action. La campaña contra Franco desde el exilio estadounidense”, en Migraciones y Exilios 13, 2012, p. 81-83, 85-87, 91-106.
[81] Glondys, Olga. La Guerra Fría cultural y el exilio republicano español: Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura (1953-1965). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2012.
[82] Villarroya i Font, Joan. 1939. Derrota i exili. Barcelona: Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura, 2000, p. 41-47; Rodés, Jesús M. “Presentación”, en Republicanos españoles en el Gulag (1939-1956). Madrid: Editorial Generic, 2009, p. 7-10; Iordache, Luiza. Republicanos españoles en el Gulag (1939-1956). Madrid: Editorial Generic, 2009, p. 11-15, 82-85.
[83] Guixé i Corominas, Jordi. L'Europa de Franco: l'esquerra antifranquista i la "caça de bruixes" a l'inici de la guerra freda. França 1943-1951. Barcelona: Publicacions de l'Abadia de Montserrat, 2002, p. 155-191.
[84] Eiroa San Francisco, Matilde. “Las incidencias del siglo XX y sus efectos en las relaciones hispano-checoslovacas”, en El hispanismo en la República Checa, vol. II. Praga / Madrid: Univerzita Karlova; Ministerio de Asuntos Exteriores de España, 2001; Prats, Francesc; Armengol, Josep; Canal, Ramon. Josep Bonifaci Mora. Entre Llimiana i les dues Europes del segle XX. Vida i exili d’un metge pallarès. Tremp: Garsineu edicions, 2009, p. 30-31.
[85] Eiroa San Francisco, Matilde. “Las incidencias del siglo XX y sus efectos en las relaciones hispano-checoslovacas”, en El hispanismo en la República Checa, vol. II. Praga / Madrid: Univerzita Karlova; Ministerio de Asuntos Exteriores de España, 2001; Prats, Francesc; Armengol, Josep; Canal, Ramon. Josep Bonifaci Mora. Entre Llimiana i les dues Europes del segle XX. Vida i exili d’un metge pallarès. Tremp: Garsineu edicions, 2009, p. 31-34; Riera Socasau, Joan Carles. Juan Blázquez "General Cesar" y Lola Clavero. Resistencia y exilio desde el Arán. Lleida: Milenio, 2013, p. 89-127.
[86] Iordache, Luiza. Republicanos españoles en el Gulag (1939-1956). Madrid: Editorial Generic, 2009, p. 11-15.
[87] Vilar, Juan B. “El exilio español en el norte de África, 1936-1962”, en Durán Alcalá, Francisco; Ruiz Barrientos, Carmen. La España perdida. Los exiliados de la II República. Córdoba: Diputación Provincial de Córdoba, Patronato Municipal Niceto Alcalá-Zamora y Torres, Universidad de Córdoba, 2010, p. 172-173, 189.
[88] RUBIO, Javier. La emigración de la guerra civil de 1936-1939. Historia del éxodo que se produce con el fin de la II República española, Madrid, Librería Editorial San Martín, 3 vols., 1977, p. 741-745.
[89] Pujol, Enric. “Albert Manent o la recuperació de la memòria de l’exili”, en Pujol, Enric (coord.). L'Exili català del 1936-39: un balanç. Quaderns del Cercle, 19. Girona: Cercle d'Estudis Històrics i Socials, 2003.
[90] Font Agulló, Jordi; Gaitx Moltó, Jordi. “L’exili de 1939. Un estat de la qüestió entre dues commemoracions (2009-2014)”, en Franquisme i Transició. Revista d’història i de cultura, 2, 2015 [en premsa].

dijous, 2 d’octubre del 2014

La biblioteca del Casino dels Nois i els llibres retirats pel franquisme. Visita comentada

Tothom coneix l’existència dels goigs, les composicions poètiques de caràcter popular, sovint de temàtica religiosa però també local. Doncs bé, als Goigs de Sant Feliu de Guíxols (1952), el gran escriptor i periodista Agustí Calvet “Gaziel” dedicava una estrofa a la biblioteca on ara ens trobem:
“La millor menestralia
en el Casino dels Nois
(que n’estaven de cofois!)
gran biblioteca hi tenia!”

L’estrofa evoca amb brevetat, com a mínim, tres idees: la biblioteca en qüestió era la d’una entitat cívico-recreativa –un casino–, era de caràcter menestral i despertava l’admiració dels seus mantenidors. Seguirem aquest fil argumental per tal de presentar aquest centre de lectura fins arribar a la depuració a què va ser sotmès el 1939.
Visita comentada a la biblioteca del Casino dels Nois, durant
l'itinerari titulat"Coneixement i prohibició", fet amb motiu de
les Jornades Europees del Patrimoni (Autor: Carles Arola)

Orígens i formació de la biblioteca (1851-1900)

En ple segle XIX, una època de grans canvis i del naixement de la noció de “classes populars”, aquestes van començar a aplegar-se en ateneus, casinos i gabinets de lectura com a fórmules associatives dedicades al gaudi col·lectiu, la lectura i la tertúlia.
Seguint aquesta tònica general, el Casino dels Nois es fundà el 1851 a partir d’un públic progressista i de professions relacionades amb la indústria del suro. El 1860 fou legalitzat com a Casino La Constancia. Organitzà vetllades, conferències i actes polítics –amb convidats de primer ordre com, per exemple, Élisée Reclus (1868)–, però desconeixem si, aquells primers anys, a banda de la premsa, ja s’hi podien consultar llibres.
La primera menció de la “selecta aunque modesta biblioteca” del Casino dels Nois es remunta a 1880 (Eco Guixolense, 11-01-1880). Uns anys després havia anat enriquint els seus fons, especialment amb “algunas publicaciones científicas muy interesantes” i s’havia convertit en la més gran i qualificada de les biblioteques d’entitats guixolenques (El Bajo Ampurdán, 04-01-1885).
També havia crescut la pròpia entitat del Casino, per la qual cosa, des de 1888, havia encarregat la construcció d’un nou edifici d’estil neomudèjar –en el que ara ens trobem. Fou aquí on s’instal·là una majestuosa biblioteca, de llibres bellament enquadernats i perfectament moblada, que fou “l’admiració de Guíxols” –deia Perllongat– (L’Avi Muné, 27-11-1920) i que gaudí de renom provincial i de la visita de personalitats diverses.

Quaranta anys d’esplendor intermitent (1900-1939)

La biblioteca del Casino dels Nois va viure una primera etapa de veritable esplendor des de l’inici del segle XX. El centre tenia un horari molt dilatat, però era sovintejada als vespres –entre les 7 i les 10–, un cop acabada la jornada laboral, en què s’omplia d’aquell públic treballador i avesat a la lectura com a fórmula d’oci i de formació personal alhora. 
El meu amic i investigador Gerard Bussot a la biblioteca del Casino dels Nois,
pels volts dels anys 1990-1991, mentre hi consultava documentació de les corals
Avant i Gesòria (AMSFG. Col·lecció Municipal d’Imatges. Autor: desconegut)
Els anys 1910-1915, el fons bibliogràfic es catalogà en un registre ordenat per cognom d’autor, i en dos altres pel títol de l’obra. Tots tres van anar essent completats fins als anys 1930. Al final d’aquesta etapa, la biblioteca tenia catalogats 2552 llibres. No es tractava d’una gran quantitat de volums, però la col·lecció era diversa i de qualitat –majoritàriament en castellà. Hi havia obres de Reclus, Volney, Cantú, Flammarion, Pi i Margall, Castelar, Fourier o Bakunin: “una selecció indigesta per a païdors ingenus” –deia Gaziel–, però també una forma d’emprendre “tot just la primera llegua d’un camí llarg i costerut”, el del coneixement.
El saló de lectura presentava els volums ordenats en deu col·leccions, instal·lades en armaris diferenciats: autors catalans; novel·la espanyola; novel·la europea, filosofia i política; art; tecnologia i oficis; ciències naturals; medicina venèria i anatomia –barrejada amb algun llibre eròtic–; hemeroteca; i premsa nacional i internacional –que era el més consultat.
A partir de 1914, però, s’observen ja les primeres notícies sobre la davallada de l’assistència de públic lector al centre. Això a banda del vandalisme consistent en esparracar revistes o sostreure llibres  –durant la Guerra Civil va desaparèixer el valuós Quijote imprès sobre suro–, o de la mala costum de parlar –els uns– mentre els altres llegien.

La depuració (1939)

Arran de la victòria del bàndol franquista i com a conseqüència de la voluntat d’imposar noves formes de pensament, de moral i de cultura, les biblioteques en general foren “depurades” de les lectures incompatibles amb el nou règim. La del Casino dels Nois no en va ser una excepció; així, entre febrer i abril de 1939, es portà a terme la retirada dels volums considerats perniciosos.
Aquest episodi el vam investigar i publicar ja fa uns anys (2001). Ens vam basar en un registre de llibres on figurava l’expressió “retirado” al costat de l’anotació d’algunes obres. Les fonts orals assenyalen un catalanista de vastos coneixements com l’encarregat de portar a terme aquesta “depuració”. L’operació féu desaparèixer 48 llibres de tendències contràries a la ideologia que el franquisme volia imposar. En aquest sentit, els autors i llibres retirats de la biblioteca del Casino es poden agrupar en tres blocs elementals:
a)  Autors de filiació demòcrata, republicana, d’esquerres o obrerista. En aquest grup hi trobem llibres d’autors compromesos amb els principis republicans com Volney, Eusebio Blasco i  Manuel Azaña; i llibres de teòrics amb idees frontalment antagòniques a les del nou règim, com Marx, Durkheim, Gor’kij, Rousseau, Voltaire, Zola i Bakunin. Per exemple:
  •          El capital (1867), de Karl Marx.
  •          Dios y el Estado (1882), de Mikhail Aleksandrovic Bakunin.
  •          Lenin (1924), de Maksim Gor’kij.
b)  Autors de tendència catalanista i federalista. Qualsevol nacionalisme que no fos l’estatal era vist com un atac a la unitat d’Espanya. Es van retirar llibres d’autors del catalanisme republicà i federal com Marcel·lí Domingo i Antoni Rovira i Virgili; però també llibres d’autors catalanistes conservadors, com Francesc Cambó, Joan Estelrich i Enric Prat de la Riba, i llibres d’altres autors catalanistes d’adscripció menys marcada, com Domènec Martí i Julià, Hernández del Mas, Ferran Soldevila i Antoni de Bofarull. Per exemple:
  •         El último suplicio de las libertades catalanas (1858), de Josep Hernández del Mas.
  •          La nacionalitat catalana (1906), d’Enric Prat de la Riba.
  •          El nacionalismo catalán (1916), d’Antoni Rovira i Virgili.
c) Autors relacionats amb l’heterodòxia religiosa o amb el laïcisme. En aquest grup hi ha llibres d’autors relacionats amb la francmaçoneria com Georges Jacques Danton i Lorenzo Frau; llibres d’autors catòlics que es desvien de l’ortodòxia, com és el cas de Carlos Jamark, Miquel Mir i Noguera, Segimon Pey-Ordeix, Constanci Miralta i Víctor Oliva; llibres d’autors laics, crítics amb la religió mateixa, com els filòsofs John William Draper, Ernest Renan i, altre cop, Bakunin, Marx, Volney, Zola o Voltaire; i llibres amb trets eròtics, pornogràfics o simplement contraris a la moral del franquisme, d’autors com Paul de Kock, Fernando de Rojas i C. Gumà –pseudònim de Juli Francesc Gimbernau. Per exemple:
  •          La Celestina (1500), de Fernando de Rojas.
  •          Conflictos entre la religión y la ciencia (1875), de John William Draper.
  •          El jesuitismo y sus abusos (1901), de Segimon Pey-Ordeix.
La biblioteca del Casino dels Nois, pels volts dels anys 1990-1991 
(AMSFG. Col·lecció Municipal d’Imatges. Autor: desconegut)
Fos com fos, el depurador només va retirar un 2% dels volums de la biblioteca i, a més, s’oblidà de títols que entraven en conflicte frontal amb l’ideari nacionalsindicalista, com els de Proudhon, un dels pares de l’anarquisme; Andrew Carnegie, de qui no es retirà El triunfo de la democracia; Prudenci Bertrana, director de setmanaris satírics republicans i anticlericals; o altres llibres d’autors de qui ja se n’havia inclòs algun en la depuració: Voltaire; Zola, Rousseau i Rovira i Virgili. Es podria dir que la realització material de la purga va abocar uns resultats repressors superficials, possiblement pel fet que el saló de lectura del Casino no era públic i, d’altra banda, perquè el depurador no estava estretament vinculat a la ideologia del règim.

Declivi i patrimonialització d’un gabinet de lectura (1939-1980)

L’any 1939 marcà un punt d’inflexió, no tant perquè a la biblioteca li haguessin retirat els volums esmentats, sinó bàsicament perquè els temps havien canviat. L’accés a la formació ja no passava per la lectura autodidacta i les formes d’oci s’havien allunyat dels centres de lectura –i fins i tot dels casinos. Es succeïren els bibliotecaris, les Juntes i els intents de revitalitzar la biblioteca. Hi va haver voluntarioses reordenacions els anys 1945-1947, 1956-1957 i 1962-1964 –alternades amb anys de deixadesa– i fins i tot es canvià el mobiliari, però tot fou endebades.
Mentrestant, a Sant Feliu s’havia obert la biblioteca de la Caixa de Pensions (1956), la primera de caràcter públic. Això i la decadència del Casino dels Nois van motivar un canvi en l’apreciació que es tenia del vell saló de lectura: per comptes de voler-lo ressuscitar inútilment, se’l començà a veure com un magnífic exemple de patrimoni històric i cultural guixolenc. De lloc de lectura passava a ser objecte d’estudi –i també d’admiració, però no ja en el sentit funcional de Perllongat, sinó en el nou sentit patrimonial que començava a tenir. I és per aquest sentit patrimonial del lloc que avui el visitem.

Casino dels Nois, Sant Feliu de Guíxols, 26 de setembre de 2014

Principals fonts consultades (a banda de les citades al text):
Martínez Teruel, Guillem, La biblioteca del Casino La Constància de Sant Feliu de Guíxols [treball inèdit, finals dels anys 1980].
Gaziel. “Sant Feliu de la Costa Brava”, dins Obra Catalana completa. Barcelona: Editorial Selecta, 1970, p. 313-319.
Gaitx moltó, Jordi; Leon, Andreu; Maurici, Albert; Solà, Josep. “La depuració de la biblioteca del Casino dels Nois de Sant Feliu de Guíxols. Un cas de violència ideològica franquista (febrer de 1939)” dins Premis literaris Àncora 2000, Biblioteca Serra D’Or, 264. Barcelona: Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2001.
Gaitx moltó, Jordi; Leon, Andreu; Maurici, Albert; Solà, Josep. “La repressió cultural sobre la biblioteca del Casino dels Nois (febrer - maig 1939)” dins L’Arjau. Informatiu de l’Àrea de Patrimoni Cultural, 38, [Ajuntament de Sant Feliu de Guíxols], 2000.
Gaitx moltó, Jordi. “Els cent primers anys de la biblioteca del Casino dels Nois (1880-1980):  esplendor, ruïna i patrimonialització d'un gabinet de lectura menestral” dins L’Arjau. Revista Cultural, 71, [Ajuntament de Sant Feliu de Guíxols], 2014, p. 26-31.  L'Arjau, 71 (en PDF)
Jiménez, Àngel. Sant Feliu de Guíxols. Una lectura històrica. Sant Feliu de Guíxols: Ajuntament, 1997.
Solà i Gussinyer, Pere. “Ateneu” i “Casino” dins Mestre i Campi, Jesús (dir.). Diccionari d’Història de Catalunya. Barcelona: Edicions 62, El Punt, 1999.
Anguera i Nolla, Pere. “Centre de Lectura de Reus”, dins Mestre i Campi, Jesús (dir.). Diccionari d’Història de Catalunya. Barcelona: Edicions 62, El Punt, 1999.
Premsa guixolenca diversa (1880-1991).
Entrevistes a Joan Canadell Mas, Josep Escortell Cerqueda, Narcís Masferrer Buixó, Jaume Provensal Baus, Josep Vicente Romà i Junta de Govern del Casino dels Nois (2000).

dimarts, 15 d’abril del 2014

Per entendre i llegir Gaziel –què va escriure

Ahir va morir l'Albert Manent. La notícia l’he sabut avui, abans per la meva cosina que per la ràdio o la premsa. Ella, la Lídia Cruset, està acabant, junt amb el meu amic Salvador Vega, un llibre sobre els vents de l’Empordà, una iniciativa que, d’una manera o altra, Manent impulsava. Fa poques setmanes, la Lídia i en Salvador anaven a veure el senyor Manent a casa seva. Per sorpresa meva, es recordava de mi. Jo l’havia conegut –només per telèfon– després de guanyar una beca d’història del Departament de Presidència el 2004 –una altra iniciativa que ell impulsava. Ens havíem trucat algun cop més, havíem parlat d’exili, de franquisme, de Guerra Civil... Ens havíem intercanviat algun llibre o al menys, ell me'n va enviar un de seu; espero que jo fes el mateix a la inversa. No ens havíem dit res més des de 2007. Fa poques setmanes, quan la meva cosina parlava amb ell, Manent li digué: “El teu cosí ha escrit molt sobre...” No ho va recordar, exactament, però sabia que era algun il·lustre personatge de Sant Feliu, potser Agustí Calvet “Gaziel”. La Lídia li va preguntar si volia dir Josep Irla. No, no... Havia de ser Gaziel...
El cas és que he treballat més sobre Irla. Tanmateix, avui faré mínimament bona l’apreciació del senyor Manent –que ha mort cinquanta anys i dos dies després que Calvet– i és a Gaziel a qui dedicaré les següents ratlles. Sí, un altre guixolenc, un altre home del nou-cents, una altra persona preocupada per Catalunya i Espanya, un altre marginat del franquisme. Però que diferents l’un de l’altre!
L’any 2008, quan vaig coordinar la publicació d’un volum dedicat a Gaziel a Sant Feliu de Guíxols, entre les col·laboracions que vaig demanar n’hi havia una del biògraf d’Agustí Calvet, Manuel LLanas. Era un “catàleg raonat de l’obra per etapes”. De manera molt interessant, Llanas anava desgranant les edicions que s’havien fet de l’obra de Gaziel al llarg de la seva vida –i apuntava, també, les edicions pòstumes. Es posava l’accent, doncs, en l’obra publicada.
En el present escrit, en canvi, m’agradaria adoptar un punt de vista diferent a l’hora de parlar de l’obra del brillant periodista i escriptor català. Intentaré explicar què va tenir ocupat Gaziel en les seves diferents etapes creatives i, de forma subordinada, explicar quines edicions es van arribar a fer de la seva producció –fins a dia d’avui. L’accent el posaré, doncs, en l’obra escrita, s’edités, aquesta, de forma immediata o anys després –o, fins i tot, quedés inèdita.
Aquest és un punt de vista que, crec, ens pot permetre entendre l’escriptor i les seves preocupacions en cada moment, acostar-nos a la seva obra sabedors dels condicionants –personals i d’altre ordre– que va tenir i copsar millor el Gaziel que, gairebé sempre, escriu com a testimoni d’un temps que li ha tocat viure. Per això m’ha semblat interessant centrar la mirada en els períodes de producció més que no pas els anys de publicació de la seva obra, ja que aquesta, especialment després de 1936, va topar amb entrebancs de tot tipus per fer-se pública i, quan va ser-ho, no sempre s’edità de manera íntegra.
Agustí Calvet i Pascual (1887-1964) no fou Gaziel fins l’any 1914, quan ja s’havia donat a conèixer com a escriptor literari i, després, periodista de temes polítics i culturals. Sota el pseudònim esmentat –la flama que inspirava a Sòcrates els seus millors pensaments– es mostrà com un escriptor reflexiu, intel·ligent i, sovint, incòmode. Va començar a ser conegut per les seves cròniques de la Gran Guerra per a La Vanguardia i acabà per ser el director únic d’aquest diari (1933-1936), però després de l’esclat de la Guerra Civil espanyola, es va moure per les penombres de l’ostracisme i el viatge interior i, públicament, fou oblidat. Els últims anys de la seva vida va renéixer, ara com a escriptor i assagista en català, amb “aportacions d’un altíssim valor literari i intel·lectual”, en paraules de Tebé. Cent anys després de la seva irrupció entre el públic, la seva lectura encara és una experiència estimulant i la seva visió de les relacions Catalunya - Espanya continua aixecant polseguera. Però les múltiples edicions de la seva obra conviden a entendre, primer, què va escriure Gaziel i per què ho va fer.

1.       El jove escriptor Agustí Calvet (1903-1908): primers treballs literaris
Agustí Calvet, fill d’una família de la burgesia guixolenca, només va viure sis anys a Sant Feliu de Guíxols. Instal·lat a Barcelona, estudià Dret per desig exprés del seu pare, tot i que aconseguí convèncer-lo de que el deixés cursar, al mateix temps, Lletres.
Fruit d’aquesta època són els seus primers treballs, fets entre 1903 i 1908, de caràcter purament literari: col·laboracions amb poemes, contes i articles de crítica musical en revistes literàries i artístiques barcelonines diverses, com ara Gent Nova, Garba o De Tots Colors. També s’ha d’esmentar aquí la seva primera novel·la, Sentiment, distingida amb el tercer premi en el concurs literari de l’editorial de L’Avenç el 1904 i publicada l’any següent en el volum 39 de la col·lecció més coneguda de la casa, la Biblioteca Popular de L’Avenç. Per últim, cal ressenyar el poema “Plenitut”, presentat als Jocs Florals de Lleida de 1907, i publicat aquell any per Sol i Benet.

2.       La gestació de Gaziel (1910-1914): el periodista polític i cultural
L’any 1910, ja llicenciat en Filosofia, Calvet féu el salt al periodisme i, a la vegada, estigué ocupat simultàniament en la redacció de la seva tesi doctoral.
El treball de periodista el desenvolupà sense haver-s’ho proposat, gràcies a les influència del seu pare. Els seus primers articles –sobre política i cultura– els pogué publicar a La Veu de Catalunya, el diari de la Lliga Regionalista, entre agost i octubre de 1910.
Edicions: Un d’aquests articles –l’últim–, titulat “L'evolució del senyor Lerroux”, fou incorporat a les Obres completes (Barcelona: Editorial Selecta, 1970).
Agustí Calvet, pels volts de 1914
(Biblioteca de Catalunya. Barcelona. 
Fons Gaziel
autor desconegut)
Paral·lelament, Calvet anà treballant en la seva tesi, que presentà el 1911. Es tractava d’una biografia humana i intel·lectual centrada en la figura del frare mallorquí medieval Anselm Turmeda.
Edicions: Fou publicada sota el títol de Fray Anselmo Turmeda, heterodoxo español, per la revista erudita barcelonina Estudio i l’editorial homònima el 1914.
La necessitat de guanyar-se la vida el féu tornar a les col·laboracions amb La Veu, aquest mateix any 1914, i fou en aquest moment en que –volent reservar el seu nom per a empreses de major envergadura–, s’empescà el pseudònim que l’acompanyaria sempre més: Gaziel. La primavera de 1914, doncs, de París estant, va anar enviant articles al diari de la Lliga, concretament una sèrie de sis, sota el títol de “Hores del viatger espiritual”.
Edicions: El més extens d’aquests articles, “Nou viatge sentimental”,  es publicà com a volum 115 de la col·lecció Lectura Popular (1915). Els conjunt dels sis articles fou aplegat, després en el volum Hores Viatgeres (1926), junt al text de la conferència “Les viles espirituals”, pronunciada a Girona el 1923. També aparegueren, anys després, a Una vila del vuit-cents (Selecta, 1953) i a Un estudiant a París i altres estudis (Selecta, 1963) –que reunia, a més, assaigs, pròlegs i conferències. Reunits sota el títol de “Un estudiant a París”, es van incloure de nou a les  Obres completes (1970).

3.       La primera cita amb l’èxit (1914-1919): les corresponsalies de guerra i algun assaig
Havent fracassat en el seu intent d’optar a alguna càtedra universitària, sembla que el destí jugà fort la carta del periodisme. Trobant-se a París, encara, esclatà la Gran Guerra i Gaziel començà a prendre notes, les quals foren refusades per La Veu de Catalunya que, al contrari que Gaziel, mantenia una línia més aviat germanòfila. Per mediació del director de La Vanguardia, Miquel dels Sants Oliver, acabaria publicant les seves cròniques a La Vanguardia, a partir de la tardor. Ho faria durant tota la guerra, tant des de París com des de diferents fronts i reraguardes d’arreu d’Europa. A partir de 1916, col·laborà també amb Hojas Selectas, un magazine il·lustrat de l’editorial Salvat. A un i altre lloc, arribà a publicar quatre-cents articles sobre la Primera Guerra Mundial, entre 1914 i 1918. Fou l’etapa més prolífica de Gaziel, la que el donà a conèixer a un públic ampli i la que li va permetre guanyar un prestigi que el portaria a ser redactor en cap, codirector i, finalment, director de La Vanguardia (1933).
Edicions: Una mica més de la meitat dels articles de guerra apareguts La Vanguardia foren recollits en cinc volums de l’editorial Estudio.
El primer fou Diario de un estudiante en París (1915) –amb articles de l’estiu de 1914–, el qual després es traduí al català com a París, 1914. Diari d’un estudiant (Aedos, 1964) (Obres Completes, 1970). Una versió castellana més recent és Diario de un estudiante. París 1914 (Barcelona: Diëresis, 2013).
Els altres quatre foren Narraciones de tierras heroicas (1916), En las líneas de fuego (1917), De París a Monastir: 1915 (1917) i El año de Verdún (1918). El penúltim és considerat l’obra mestra del Gaziel corresponsal, a mig camí entre la crònica i el llibre de viatges. N’existeix una reedició recent (Libros del Asteroide, 2014).
Per últim, hi ha un volum que aplega una selecció de les corresponsalies de guerra: En las trincheras: el reportero que mejor narró la Primera Guerra Mundial (Diéresis, 2009).
Encara en relació amb la Gran Guerra però fugint de la crònica i entrant més en l’assaig s’ha d’esmentar la conferència que, el 1919, donà per la Junta de Dames de Barcelona: “Dones de la guerra”.
Edicions: Aquesta conferència es publicà en forma d’opuscle (Bloud&Gay Editors, 1919).

4.       Maduresa i responsabilitat (1918-1936): el periodista d’opinió
Entre 1918 –final de la Primera Guerra Mundial– i 1936, l’escriptor publicà uns set-cents articles en diversos periòdics i revistes.
Després de la seva etapa com a corresponsal de guerra, Gaziel continuà a les pàgines de La Vanguardia (1918-1933). En total, entre 1914 a 1933, hi publicà uns 1.100 articles. A partir d’aquest últim any, seria nomenat director únic, després d’una etapa de direcció col·legiada. Convertí el rotatiu en el més llegit a Catalunya i en un dels de més tiratge a Espanya, junt amb l’ABC.
Després de la guerra, Gaziel també continuà escrivint per Hojas Selectas (1918-1921), on féu 35 articles, des de 1914.
A la vegada, va anar encetant altres col·laboracions: El Sol (1925-1930), amb 110 articles;  Ahora (1932-1933), amb 14 articles; i d’altres de més esporàdiques, tant a revistes barcelonines –La Revista, Mirador–, com madrilenyes –La Gaceta Literaria–, o guixolenques –L’Avi Munné.
El to d’aquests escrits era ja molt més personal i responia al perfil d’un periodista d’opinió. Això fou el que, a la llarga, va consolidar-lo dins la professió. El Gaziel dels anys trenta, a més, esdevé profètic pel que fa la Guerra Civil.
Edicions: Vint-i-sis dels articles publicats a La Vanguardia i referits a la Conferència Internacional de Gènova, de 1922, que ell cobria com a cronista, es van aplegar dins El ensueño de Europa (1922). Un dels articles, "Los bienhechores de la humanidad", de 30 de gener de 1924, reaparegué a Agustí Calvet i Pascual (1887-1964). Periodista i escriptor guixolenc (2008). Aquests articles van donar a conèixer el seu nom arreu d’Europa i a Amèrica Llatina.
D’altra banda, l’article "El somriure inefable" (1931), publicat només en castellà a La Vanguardia, tot i que era destinat a Mirador –on no es publicà– , es recollí  en la seva versió catalana a les Obres completes (1970). Hi parlava de Francesc Macià després del triomf de la República i hi rectificava judicis anteriors.
Una publicació que recull un centenar llarg d’articles seus, apareguts durant la Segona República, és: Cuatro historias de la República (Barcelona: Destino, 2003), que a banda de l’aportació de Gaziel, reuneix textos periodístics de Josep Pla, Julio Camba i Manuel Chaves Nogales              .
També s’ha d’esmentar la recopilació antològica d’articles sobre política catalana, escrits entre 1922 i 1934, titulada Tot s'ha perdut (RBA, La Magrana, 2013). Es tracta d’un recull preparat pel propi Gaziel la segona meitat dels anys cinquanta que havia quedat inèdit.
Per últim, en el volum, La Història de “La Vanguardia” (1881-1936) i nou articles sobre periodisme (Empúries, 1994) hi apareixen justament això, nou articles d’aquesta temàtica concreta, publicats originalment a La Vanguardia i a El Sol. Es tracta d’una reedició ampliada de la Història de “La Vanguardia” de 1971, que esmentarem en l’última etapa de l’autor.
A banda, l’Agustí Calvet dels anys vint es dedicà a exercir de traductor. Sis d’aquestes traduccions ser fetes per a Seix Barral. Per ordre cronològic, són: La locura roja. Aspectos y escenas de la revolución rusa (1920), de Sergio de Chessin; El infierno bolchevique (1920), de Roberto Vaucher; Las minas de Salomón (1921), de H. Rider Haggard; La novela de una emperatriz: Eugenia de Montijo (1922), d’Auguste Filon; La isla del tesoro (1924), de Robert L. Stevenson; i Aventuras de Robinsón (1925), de Daniel Defoe.
De ben segur que una d’aquestes traduccions el portà a pronunciar la conferència - assaig sobre Eugenia de Montijo per –altra vegada– la Junta de Dames de Barcelona.
Edicions: Eugenia de Montijo (Bloud&Gay Editors, 1922) s’edità en format d’opuscle.
Durant aquesta etapa, Gaziel també encetà una altra faceta de la seva producció escrita, encara minoritària. Es tracta dels articles, pròlegs i presentacions sobre l’àmbit de la cultura en general. En aquest ampli calaix de sastre poc ple –encara–, hi podríem posar “Elogi d'Adolf Fargnoli”, per al catàleg de l'exposició d'obres d'aquest artista a les Galeries Laietanes, el desembre de 1924; "El fons volcànic de Joan Maragall", un pròleg per al volum desè de les obres completes de Joan Maragall (1931); i el "Discurs en els Jocs Florals de ciutat de Mallorca" (1936).
Edicions: Aquests tres escrits es recullen dins les Obres completes (1970). És obvi que n’hi ha d’haver d’altres, que fins ara han restat inèdits.
Per últim, Gaziel començarà a donar forma als escrits que, més endavant, s’editaran com a Una vila del vuit-cents (Sant Feliu de Guíxols). Per tant, es tracta d’un primer llibre de records, al qual l’autor inicia ja abans de 1936, però que continuarà escrivint els anys següents.

5.       El Gaziel introspectiu (1936-1939): el primer llibre de viatges
L’esclat de la Guerra Civil i de la revolució a Catalunya féu que Gaziel fos convidat a marxar per part del serveis de la Generalitat de Catalunya. Se li facilità un passaport per anar, en vaixell, fins a França, on es va posar sota la protecció econòmica de Francesc Cambó.
Gaziel va emprendre, doncs, el camí de l’exili. Arran d’aquest fet, abandonaria, per sempre, la seva condició de periodista. No obstant això, encara va fer dos articles valoratius sobre el conflicte espanyol que publicà al diari La Nación, de Buenos Aires, i un altre sobre el mateix tema per a una revista parisenca, aquest sota un nom fingit.
La producció de Gaziel aquests anys no és pas minsa, com semblaria a primer cop d’ull. De fet, escriu molt, però com a conseqüència del trasbals dels temps, no sortirà publicada fins força temps després. Per exemple, escriu el Viatge a Colòmbia, en què explica el seu intent frustrat de fundar-hi una editorial, el 1937. Aquest primer llibre de viatges enceta un gènere encara no conreat per Gaziel però que després tornarà a tocar.
Edicions: El Viatge a Colòmbia no s’editarà fins el 1970, i encara de forma molt fragmentària, dins les Obres completes.
Aquests són també els anys en què Gaziel comença a crear els seus primers escrits llargs dins el gènere de l’assaig, un gènere que el farà conegut quan finalment se’n publiquin els resultats, ja de forma pòstuma. De fet, prèviament, els seus articles d’opinió i les seves cròniques traspuaven ja aquest caràcter, però ara, des del silenci, Gaziel comença a escriure sobre societat i sobre política, no pas per a veure-ho publicat l’endemà al diari, sinó cridat per aquell deure abstracte que té l’escriptor envers el seu temps, ja que estava convençut que ell no ho veuria mai. Així, començà a escriure, des de l’exili, el Quina mena de gent som, amb una primera part titulada “Introducció a una nova “Història de Catalunya””, que després, en plena postguerra, completaria amb tres parts més.
Edicions: Quina mena de gent som i, per tant, aquesta primera part, dita “Introducció a una nova “Història de Catalunya””, serà publicat per primer cop dins les Obres completes (1970). Després es reeditarà en un sol volum i idèntic títol (La Magrana, 1998) i, més endavant, com a Quina mena de gent som. Quatre assaigs sobre Catalunya i els catalans (1938-1947) (Pòrtic, 2009).

6.       El Gaziel reflexiu (1940-1953): assaigs i records
Arran de l’esclat de la Segona Guerra Mundial, Gaziel hagué de tornar a entrar a Espanya, on es trobà les portes de La Vanguardia tancades i s’enfrontà a un procés de responsabilitats polítiques davant les noves autoritats, que pogué superar gràcies al general Kindelán. Aquests anys, Gaziel es va haver de conformar amb el càrrec de gerent de l’editorial Plus Ultra, de Madrid, a on es traslladà a viure amb la seva família.
Continuà redactant les tres parts que restaven de Quina mena de gent som (“El desconhort”, “Pobles remolcadors i pobles remolcats” i “El secret d’una migració misteriosa”). Precisament a la introducció d’aquesta obra Gaziel descriu el seu penós viatge de retorn a Espanya, empès per les tropes alemanyes.
Edicions: Com s’ha dit, Quina mena de gent som al complet es publicà en les Obres completes (1970). Després es reedità en un sol volum i idèntic títol (La Magrana, 1998) i, més endavant, com a Quina mena de gent som. Quatre assaigs sobre Catalunya i els catalans (1938-1947) (Pòrtic, 2009).
Sembla ser que Gaziel, els primers anys de la postguerra, va escriure obres per encàrrec, sense que hi figurés el seu nom. En aquest sentit, Llanas creu versemblant atribuir-li, si no exclusivament, sí en bona part, un Itinerario histórico de la España contemporánea (1808-1936).
Edicions: Aquest Itinerario histórico de la España contemporánea (1808-1936) veurà la llum a Barcelona editat per l’editorial Bosch (1940) i firmat, sense ser-ne l’autor, per Eduard Aunós.
Per contrast, veu la llum una excepcional i documentada Historia gráfica de Cervantes y del Quijote (Madrid: Plus Ultra, 1946), elaborada conjuntament amb Joan Givanel i Mas.
Edicions: La Historia gráfica de Cervantes y del Quijote s’edità a Madrid per part de Plus Ultra (1946).
També els anys quaranta i cinquanta, Gaziel tornà a fer alguns treballs literaris, concretament poesia, però per a un consum intern, familiar o restringit a una lleu divulgació entre les amistats. Ja el 1952, i d’una forma molt més pública, treballà en els Goigs de Sant Feliu de Guíxols.
Edicions: Un conjunt de poesies diverses, datades entre 1942 i 1957, es recull a les Obres completes (1970). Pel que fa als goigs, els publicà la madrilenya Imprenta Aldus (1952).
Els anys quaranta, Gaziel, a més de patir aquell ostracisme ambiental ja explicat, es trobava ell mateix delicat de salut. A això s’hi va sumar la mort dels seus pares i esposa, entre 1940 i 1947.
Enmig d’aquest ensorrament del món professional i personal, Gaziel començà a escriure un dietari de reflexions íntimes sobre els condicionants socials i polítics del moment, començat el 1946 i acabat el 1953 i titulat Meditacions en el desert.
Edicions: Una quarta part de les Meditacions en el desert aparegueren dins les Obres completes (1970). Llavors es publicà per part de les Edicions Catalanes de París (1974). Una primera reedició la va fer Edicions 62 i Orbis (1984) i després van venir les dues de La Magrana (1999 i 2010). També se’n féu una en castellà: Meditaciones en el desierto (Destino, 2005).
Un altre dels escrits de Gaziel d’aquesta època que adoptà el mateix to reflexiu és el de les "Notes per a una elegia a Lluïsa" (1947), fet amb motiu de la defunció de la seva muller.
Edicions: Dins les Obres completes (1970).
L’any 1947 és també el del treball de Gaziel en dues traduccions, cosa que no feia des dels anys vint. Ambdues d’obres de Paul Valéry: El cementiri marí i Esbós d’un serpent.
Edicions: El cementiri marí, realitzada junt a Miquel Forteza, la publicà la Imprenta Aldus (1947). L’altra, Esbós d’un serpent, fou censurada i restà inèdita.
Al final d’aquesta etapa, Gaziel va veure publicat el llibre de records Una vila del vuit-cents (Sant Feliu de Guíxols), en què havia estat treballant des d’abans de l’esclat de la Guerra Civil i que, fins i tot, venia a ser una mena de concreció de temes ja apuntats a la conferència titulada “Les viles espirituals”, que va fer a Girona, l’any 1923.
Malgrat que Una vila del vuit-cents no retornà l’autor a la palestra del gran públic català i espanyol –encara–, sí que el feu reaparèixer de forma literària en els ambients de la seva vila natal –un any abans havia escrit els goigs de la ciutat, tot i que ja hi acostumava a passar els estius. Ara, però, Gaziel escrivia en català i dins un gènere, el del llibre de records, comentaris i anècdotes, que els lectors li desconeixien. Havien passat disset anys des que es truncà la seva carrera de periodista, el 1936.
Edicions: la publicació original de Una vila del vuit-cents la va fer l’Editorial Selecta (1953), però el 1963 va aparèixer una reedició molt ampliada, feta per Aedos, titulada Sant Feliu de la Costa Brava (Burgesos, navegants, tapers i pescadors), la qual es va incloure en les Obres completes (1970). Alguns fragments de Sant Feliu de la Costa Brava han servit de base per a publicacions molt posteriors, com Un volt pel Sant Feliu de Gaziel (Ajuntament de Sant Feliu de Guíxols, Diputació de Girona, 2007) o Gaziel a Sant Feliu de Guíxols (Càtedra M. Àngels Anglada de Patrimoni Literari, 2011). També n’aparegueren alguns fragments –menys– dins Agustí Calvet i Pascual (1887-1964). Periodistai escriptor guixolenc (Ajuntament de Sant Feliu de Guíxols, Diputació deGirona, 2008).

7.       El retorn a l’èxit (1953-1964): més llibres de viatges i de records –i altres coses
Fins l’any 1959, en què es jubilà i tornà a Barcelona, Gaziel continuà treballant a Madrid i estiuejant a Sant Feliu de Guíxols, on es relacionava amb velles i noves amistats i es posava al dia dels afers locals, a més de donar algunes conferències i publicar articles a la revista local Àncora.
Després de la seva reaparició amb Una vila del vuit-cents, Gaziel va reprendre la seva faceta pública amb un conjunt d’articles, pròlegs i presentacions, generalment sobre el món de la cultura i en els quals hi barrejava els seus propis records i reflexions. Així, des de 1955 fins que la mort el va anar a trobar, el 1964, va anar escrivint aquests treballs més breus, alguns dels quals són: “La pintura de Joaquim Sunyer”, dins el catàleg de l'exposició d'obres d'aquest artista, a les Galeries Syra; “El cas Garreta”, un pròleg per al llibre biogràfic Juli Garreta, l'home i l'artista, de Marià Vinyes (1955); “Una visita a Salvador Dalí” (1956); “Homenatge a Ruyra”, un parlament fet al Centre Parroquial de Sant Feliu de Guíxols (1958); “Records d'una altra vida. El cant primaveral de Josep Carner”, un article dins el volum d'homenatge a Carner que es publicà amb motiu dels seus setanta anys (1959); “Joan Maragall. El seu temps i el d'avui”, un pròleg per al llibre sobre Joan Maragall, de Josep M. Corredor; “La naixença catalana de “La Tauromàquia” de Picasso”; “Gregorio Marañón. Un gran castellà dels nostres dies”, un article o full de dietari suposadament inèdit, trobat pòstumament en una carpeta de l’escriptor (1960); “La pàtria segons Joan Maragall”, una conferència a l'Orfeó Català; “Impromtu sobre la novel·la”, un pròleg a la novel·la de Joan Vila Casas, Matèria definitiva (1961); “Una època memorable”, un pròleg al llibre de Narcís Oller, Memòries literàries. Història dels meus llibres (1962); “La transfiguració de la sardana” (1963); “Una flor que val per totes”, un article per al volum d'homenatge a l'editor Josep M. Cruzet, fundador de l'Editorial Selecta; o “Un gaudi inefable” (1964).
Alguns d’aquests articles es centraven en el seu estimat Sant Feliu, i foren publicats en el setmanari local Àncora, com “Un senyor de Sant Feliu. Marià Vinyes” (1958); “La Costa Brava i el turisme” (1960); o “L'esdevenidor de Sant Feliu. Com el veien els ganxons de 1884” (1961).
Edicions: A banda de la publicació d’aquests escrits a cada revista, catàleg o llibre esmentats en cada cas –a excepció dels inèdits–, tots ells foren recollits en les Obres completes (1970).
Entremig d’aquesta faceta més propera al periodista cultural que havia estat els primers anys de la seva carrera, Gaziel va escriure i publicar un segon llibre de records, aquest cop centrat en ell mateix i en el període d’infantesa i joventut fins que esdevingué un conegut corresponsal de guerra. El titulà Tots els camins duen a Roma. Història d’un destí (1893-1914) i funcionava com a llibre de memòries personals, no com a volum de records viscuts i heretats sobre Sant Feliu, com era el cas de Una vila del vuit-cents. És, cronològicament parlant, la continuació d’aquest últim. El llibre va tenir un important impacte en el públic lector català, que llegia el nou Gaziel interior mentre es recordava del ja inexistent periodista d’abans de 1936.
Edicions: Tots els camins es publicà el 1958 i Aedos en va fer quatre edicions abans no s’inclogués també en les Obres completes (1970). També s’ha d’esmentar la reedició d’Edicions 62 (1981) i L’exprés de França. Tres històries de París (Selecta, 2002), que transcriu tres capítols de les memòries localitzats a París. Alguns fragments van aparèixer també a Agustí Calvet i Pascual (1887-1964). Periodista i escriptor guixolenc (Ajuntamentde Sant Feliu de Guíxols, Diputació de Girona, 2008).
D'esquerra a dreta: Eduard Toldrà, Agustí Calvet, Marià Vinyes -a qui Calvet va dedicar els Goigs de Sant Feliu- i Josep Pla, a l'Hostal La Gavina, en una imatge publicada a la Revista de S'Agaró, l'any 1964, però anterior a 1962 (Arxiu Municipal de Sant Feliu de Guíxols. Col. Hemeroteca; autor desconegut)
Un altre tipus de gènere que Gaziel va reprendre fou el del llibre de viatges, després d’aquell primer Viatge a Colòmbia.  Ja els havia començat a escriure uns anys enrere, però entre 1959 i 1962 en va enllestir sis –l’últim, de forma incompleta. Tots ells pertanyien a la sèrie “Viatges i Somnis”; els tres primers integrant la “Trilogia Ibèrica” i, els tres últims, “Cura d’aires”. Els títols foren: Castella endins (1959), Portugal enfora (1960), La península inacabada (1961), Seny, treball i llibertat (Suïssa) (1961), L’home és el tot (Florència) (1962) i La humanitat és un somni (Roma).
Edicions: els cinc volums complets foren publicats tant a l’editorial Selecta com a Aedos, els anys esmentats.
Dels dos primers títols d’aquesta trilogia se’n va fer una traducció castellana. Es tracta de Castilla adentro i de Portugal lejano (Edhasa, 1963 i 1964, respectivament). Castilla adentro es reedità el 1987 (Alianza Editorial i Enciclopèdia Catalana) i se’n preveu una nova edició aquest 2014 (Ediciones del 98).
En català, van aparèixer tots sis –inclòs l’últim, del qual Gaziel només n’arribà a escriure el primer capítol, el 1964– dins les Obres completes (1970). Aquí també s’hi va incloure el "Entendimiento de la Península Ibérica", que fou el pròleg de Castilla adentro. Alguns fragments de Seny, treball i llibertat van aparèixer també a Agustí Calvet i Pascual (1887-1964). Periodista i escriptor guixolenc (Ajuntamentde Sant Feliu de Guíxols, Diputació de Girona, 2008).
Per últim, els darrers temps, Gaziel els dedicà a escriure la Història de “La Vanguardia” (1881-1936), una “història” que esdevé també un llibre de memòries –professionals– i que, en ocasions, té un fort component autobiogràfic, atès que, els anys vint i, sobretot, els trenta, Agustí Calvet fou un dels principals responsables del periòdic dels Godó.
Edicions: La Història de “La Vanguardia” fou publicada per les Edicions Catalanes de París (1971) i es reedità el 1994 per part d’Empúries, que hi afegí nou articles de Gaziel sobre periodisme, apareguts a La Vanguardia i a El Sol, i ho titulà Història de “La Vanguardia” (1881-1936) i nou articles sobre periodisme.
No es pot concloure aquesta panoràmica sobre el Gaziel escriptor sense esmentar la seva correspondència amb múltiples i variats destinataris. És obvi que, com tanta altra gent de la seva generació i condició, enviava i rebia cartes. Tanmateix, algunes d’elles s’han fet públiques, i són aquestes les que cal mencionar, tot i que siguin més uns escrits del Calvet persona que no pas de l’escriptor.
Edicions: Un centenar de cartes, dirigides a una quarantena de persones rellevants de la cultura catalana i espanyola, foren publicades en bloc a les Obres completes (1970). D’altra banda, les cartes creuades entre Gaziel i el seu editor, Josep M. Cruzet, es publicaren com a Gaziel i Josep M. Cruzet (i l'editorial Selecta): correspondència (1951-1964) (Abadia de Montserrat, 2013).
Agustí Calvet “Gaziel” morí el 12 d’abril de 1964, revisant la traducció al català d’un llibre seu de 1915, que s’editaria de manera pòstuma aquell mateix any: París, 1914. Diari d’un estudiant.


Bibliografia molt bàsica:
Gaziel. Obres completes. Obra catalana. Barcelona: Selecta, 1970.
Llanas, Manuel. Gaziel. Vida, periodisme i literatura. Barcelona: Abadia de Montserrat, 1998.